Tres microcuentos

Por Edgard E. Murillo

EL AUTODIDACTA

El muchacho encontró un libro tirado en la calle; su título: “Secretos íntimos de la mujer”. Deshojó el libro y luego lo tiró a la basura: había decidido averiguar por su cuenta todos los misterios femeninos sin brújulas ni cartas de marear, no quería que le quitaran el gusto de descubrir los placeres inéditos que con el tiempo llegaría a conocer. Así el muchacho se hizo sabio en el amor.

CORTESÍA DESCABEZADA

Dicen que María Antonieta, la Reina de Francia, cuando subió al cadalso pisó al verdugo; éste la vio a través de los agujeros que burdamente había abierto en su negra capucha y ella le dijo: “Disculpe, señor”; el verdugo asintió con la cabeza y le respondió que por favor se pusiera en posición. Después de muchas cortesías verbales María Antonieta perdió la cabeza, al siguiente día el verdugo ató un grillete a su pierna derecha y se lanzó al Sena queriendo pagar con su muerte la descortesía de la guillotina.

LA EXPERTA LEGAL

La abogada recibió al cliente en su elegante despacho; aún conservaba la máquina de escribir Olympia porque le gustaba usar correctores radex y entrelinear las palabras que salvaba al final de las escrituras; el cliente, un administrador de empresas de treinta y seis años, se sentó cabizbajo y le contó los detalles secundarios del porqué quería divorciarse; la abogada, experta en causas de familia y machista sin empacho, le preguntó: ¿Tienen bienes? A lo que el hombre le respondió: Solo males, doctora, por eso quiero divorciarme.

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