Tres microcuentos de amor y muerte

cuadro pareja enamorada violeta  gris y plata

Por Edgard E. Murillo

LA LÁPIDA

Juan Sorvino caminaba escrutando la fecha de muerte en las tumbas del cementerio; pasó de soslayo un angosto camino que conducía hacia una bóveda cuya puerta estaba entreabierta pero regresó y la cerró; al hacerlo fue impelido por un escalofrío a que leyera la primera lápida que estaba a sus pies: tenía su nombre, la fecha de su nacimiento y la dedicatoria de sus hijos que aun no habían nacido. El hombre, espantado, corrió hacia el hospital. Y fue así que Juan Sorvino logró esquivar la muerte gracias a la vasectomía.

 

LA DECISIÓN DE MILENA

Milena siempre había planificado sus muertes, la última había sido de aburrimiento, y la que le antecedió de puro pavor, por lo que decidió que en esta moriría de placer. Arregló su testamento, hizo una fina carta de despedida y rentó indefinidamente un cuarto de motel. Mientras su amante se esforzaba en quitarle el aliento besando sus pechos ella pensaba contenta que en la siguiente vida moriría de cosquillas.

 

LA TERCERA ES LA VENCIDA

En el siglo pasado un hombre de Granada se mató y reencarnó tres veces seguidas para pretender casarse con la abuela, la madre y la hija, porque la primera y la segunda no le habían hecho caso en su juventud. Cuando se presentó ante la hija, ésta le dijo que no era su tipo, entonces el hombre se dio cuenta por fin que las tres veces había reencarnado con cara de pendejo.

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