Caín y el fin de su maldición

Por Edgard E. Murillo

Adán vivió un montón de años, 960 dicen, así que tuvo mucho tiempo para refugiarse en amores a su gusto y capricho, no solo con Eva, la mordedora de manzanas, sino con cualquiera que le hiciera caso, aunque dudo mucho que haya sido labioso. Abel, como se sabe, murió virgen el pobre, por lo que le correspondió a su fratricida hermano encargarse de la descendencia, ¡Menuda tarea la que le tocó! Caín debió esperar mucho tiempo para que una hermana suya creciera y tuviera edad suficiente para yacer con ella, o bien se ajuntó con alguna sobrina (hija de Set) o con una nieta de su padre, que también sería otra sobrina. ¡Tremenda samotana pletórica de largas y diversas pasiones que apenas me atrevo a imaginar! Pero no por promiscuo Caín fue merecedor de un castigo eterno, sino por haber dado muerte a su hermano.

Ha habido mucha controversia acerca de la “Maldición de Caín”; unos aseguran que la misma no se transmitió a sus descendientes porque el castigo fue intuitu personae, mientras los alarmistas afirman que trascendió a todos los que nacieron de su simiente. No fueron pocos los que señalaron sin pudor que la maldición estaba en el color de la piel y que por lo mismo quedaba justificada la esclavitud. Nada más vulgar que eso.

Me cuesta creer que Caín ande por allí errante por eternidad, haciendo de las suyas impunemente, protegido por una “marca” que amenaza que quien le haga daño sufrirá por siete lo infringido en su contra. Para mí, Caín se suicidó un día a causa de una depresión. No de una depresión amorosa, pues sabido es que carecía de sentimientos; ni de una depresión económica, porque jamás fue sujeto de crédito; sino de una larga y extenuante depresión política-partidaria. Pero eso es otro asunto que les contaré un día que esté con ganas autorizadas de contarlo. Lo que importa es que ya está muerto y que la maldición terminó. Crucemos los dedos para que así sea. Amén.

Cain

Caín, de Pío Collivadino (1869-1945), pintor argentino.

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “Caín y el fin de su maldición

  1. Debo entender q la promiscuidad del hombre esta justificada xq Abel murio virgen. Asimismo, debo aceptar q x el hecho de q Cain no murio x la depresion de deberle a los bancos x tener tarjetas de credito ni prestamo alguno, sino x la independencia invocada x sus padres producto de la mordedora de manzanas, para q pudiera reproducirse y dejar descendencia, es q vivimos actualmente enjaranados o endeudados, en el buen lexico, entre otras cosas.

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