Tiré tu pañuelo al río (O cómo reencarnar en el intento)

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Por Edgard E. Murillo

Cuando fui niño me prometí ser cantante de grande; como no lo fui por falta de energías, llegué a decir que lo sería en la otra vida. La culpa la tuvo Julio Iglesias en su primera — y creo que única— visita a Nicaragua. Recuerdo que me cautivó el griterío de las mujeres y el aplomo con que cantaba La vida sigue igual y Tiré tu pañuelo al río. Esto es lo mío, me dije, y así se lo hice saber a mis padres. Pero la respuesta de ellos me puso triste. Si querés ser cantante, tenés que vencer la timidez. Quedé paralizado. Aún me faltaban muchos años para que eso medio sucediera. Sigue leyendo

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El pueblo que sigo conociendo

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Por Edgard E. Murillo

Cierto día, en los lejanos años setenta, cuando las tardes tenían color naranja y las lluvias eran lluvias y nunca ejes de vaguada, iba rumbo a Juigalpa en una camioneta destartalada. Los hijos de unos vecinos eran niños exploradores y me habían invitado a un convivio scout en esa ciudad. Cerca de la entrada a Comalapa la camioneta corcoveó y se detuvo. Todos bajamos para estirar las piernas y buscar sombra, pero yo me quedé viendo el motor expuesto con el capó levantado, lo que para mí parecía la boca de un dinosaurio bostezando. Sigue leyendo