La joven y antigua catedral

catedral1960

Por Edgard E. Murillo

Como muchos capitalinos nacidos en la segunda mitad de los años sesentas, fui bautizado en la antigua catedral por el párroco de la misma. Mi madre conserva la fotografía que capturó aquél dulce momento: ella, en sus veinte exactos, observa con carita asustada; mi madrina Conchita parece querer decir algo mientras el cura, un señor regordete que nadie ha podido decirme su nombre, pronuncia el rito dejando caer agua bendecida sobre mi lampiña cabecita; al fondo, a la derecha, sobresale la frente de mi padre, el que, a juzgar por la expresión de sus ojos, pareciera estar sonriendo.

No recuerdo cuántas veces me llevaron a la catedral durante mi primera infancia, pero sí estoy convencido que mi tía Rosalía me paseaba alrededor del enorme edificio gris para mitigar el espanto que me causaba ver tendida la imagen de Jesús dentro de una vitrina (por esa razón yo no podía estar mucho tiempo dentro de la sede parroquial en forma de cruz); sin embargo, los esfuerzos de mi tía no siempre daban resultados satisfactorios, pues además de la exposición de un hombre ensangrentado, me daban miedo las estatuas de fieras y ángeles punitivos que ornamentaban el exterior: sospechaba que en cualquier momento me harían un guiño o, peor aún, me morderían la pantorrilla y que en dicho caso tendrían que vacunarme contra la rabia alrededor del ombligo no sé cuántas veces.

El terremoto terminó con mis pesadillas de estatuas vivientes, no obstante que desde entonces cargo con la nostalgia de caminar bajo la nave principal de la catedral para valorar su importancia histórica y arquitectónica, cuando no religiosa.

Dicen algunas fuentes que desde que Managua fue elegida como la capital de la República en 1852, las autoridades eclesiásticas pujaron por la construcción de una iglesia que tuviese las características apropiadas para convertirse en la catedral de la principal ciudad del país. Esto fue posible hasta los años veinte del siglo siguiente cuando Monseñor Antonio Lezcano y Ortega encargó la construcción al arquitecto suizo Pablo Dambach.

Se cuenta que a Monseñor Lezcano le gustó una fotografía de una iglesia de Bélgica, por lo que pidió al arquitecto que diseñara la catedral tomando como modelo la iglesia de la fotografía, sin embargo puede que esto sea inexacto ya que la catedral que construyó Dambach tiene un inmenso parecido a la iglesia parisina de Saint-Sulpice, construida en el siglo XVII (Esta iglesia ha vuelto a cobrar notoriedad desde la publicación del Código Da Vinci puesto que en ella acontece el episodio donde el albino Silas busca afanosamente una clave sepultada). También puede ser que en Bélgica exista una copia disfrazada de Saint-Sulpice y que esta fuese la que vio Monseñor Lezcano en la foto aludida. Como fuere, Dambach tomó como modelo una iglesia de la Europa neoclásica  para que sirviera de referencia a otra que lastimosamente tendría una vida útil de menos de medio siglo.

 

13072474-facade-of-eglise-saint-sulpice-paris-france

(Catedral de Saint-Sulpice, París)

El hierro para la armazón fue traído de Europa por la compañía “Les Ateliers Metallurgiques”, en sucesivos viajes; imagino su traslado en ferrocarril desde el puerto de Corinto, la algarabía de la feligresía y los preparativos para iniciar la monumental obra. Como parte del proyecto, el arquitecto hizo construir un complejo de casas para albergar a sus técnicos (supongo que también europeos) a un kilómetro de distancia de donde se construiría la catedral; ese lugar fue conocido años después como la Colonia Dambach, aun en pie. El Congreso Nacional promulgó una “Ley de la Catedral” que estableció el impuesto de un dólar por cada quintal de café producido, todo para financiar la obra. Así, sorteando el terremoto de 1931, la catedral fue inaugurada en 1938 pero no fue consagrada sino hasta 1946.

terre3

(La catedral en construcción, días después del terremoto de 1931)

Dos hijos del presidente Somoza García, Lilliam y Anastasio, se casaron en la catedral; allí estuvieron sepultados los restos de su impulsor, Monseñor Lezcano y Ortega; fue en esa iglesia donde se nombró obispo de Managua a Miguel Obando, y la misma fue escenario de tomas y protestas estudiantiles en los años setenta del siglo pasado. Quizás las fotografías más celebres donde la catedral haya sido espectadora sean las tomadas el 20 de julio de 1979, cuando se recibió a la Junta de Gobierno y a los guerrilleros sandinistas. Mucha historia en la línea del tiempo.

Los capitalinos no tenemos porqué sentirnos orgullosos del abandono de la catedral. Los gobernantes tampoco han hecho nada, salvo uno que la remozó parcial y temporalmente para celebrar la boda de su hija, hace unos cuantos años. La misma iglesia ha mostrado poco interés por salvar de las ruinas esa obra que todavía nos da identidad y perfil. Pareciera que todos estamos esperando que se hunda en el océano de la indiferencia. El terremoto del 72 solo la afectó en su estructura, pero en seguida, y a través de los años, los mañosos se han robado hasta las baldosas del suelo, ya no digamos las estatuas, imágenes y piezas de mármol. En 2004 el presidente mexicano Vicente Fox juró inclusive con los dedos de los pies que su gobierno restauraría la antigua catedral. Nos quedamos esperando; ya sabemos cómo han sido los presidentes de ese país desde Luis Echeverría.

El arquitecto Dambach regresó millonario a Europa pero nos legó obras que perduran hasta nuestros días: El Palacio Nacional (hoy palacio de la Cultura), El Gran Hotel y la misma colonia que lleva su nombre. Otras obras suyas fueron afectadas por el terremoto, como el edificio Pellas.

Creo que aun se puede salvar aunque sea la fachada de la antigua catedral Santiago, sería hermoso verla restaurada. Es una obligación histórica de todos los Managuas, no solo de los católicos ¿O es que acaso estamos esperando otro terremoto para verla en escombros sobre sus cimientos?

En diciembre del año 2000, se dictó el decreto presidencial No. 127-2000 por el cual se declara a la antigua catedral “Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación”. El decreto menciona que el Estado creará mecanismos financieros para obtener fondos que tengan como fin la restauración y rehabilitación del templo católico. Sin embargo, parece que esos fondos se fueron para el fondo de alguna bolsa.

La antigua Catedral lleva ya casi 44 desmoronándose.  No permitamos que desaparezca.

Interior of the ruined Catedral Vieja or Catedral de Santiago in Managua, Nicaragua. Managua's old cathedral lost its roof in the 1972 earthquake that flattened most of the city's downtown.

(Altar Principal, siempre dirigido hacia el este, como todas las iglesias de antaño)

 

 

muro-de-la-antigua-catedral1(Frescos en la pared sur de la Nave Principal)

managua(Maquillada de noche)

Anuncios

Un comentario en “La joven y antigua catedral

  1. Ya sabemos que cuando se toca la sensibilidad apadrinada por los sentimientos religiosos, se hace buen negocio. Ahí mismo en el parque había un termómetro para enseñar la honradez del gobierno que estaba para la construcción de un alberque (asilo) para el adulto mayor, y se construyó con mucho lujo, pero se hizo de carácter privado cuya dueña es la esposa de ese mandatario de la época.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s