La piedra que cargamos

Por Edgard E. Murillo

Sabemos que Sísifo fue condenado por los dioses a subir una gigantesca piedra sobre una encumbrada ladera y que, al llegar a la cima, la piedra cae por su propio peso y rueda cuesta abajo, repitiéndose el tormento una y otra vez, hasta la eternidad. Algunos autores atribuyen el mito de Sísifo con el esfuerzo de la humanidad de repetir sus prácticas en ciclos interminables, pesimismo que no comparto pero que no deja de inquietar.

Cuando Ortega y Gasset visitó Chile en 1928 dijo que ese país tenía algo de Sísifo, porque parecía condenado a que se viniera abajo cien veces lo que con su esfuerzo cien veces había creado. Me aventuro imaginar lo que el filósofo madrileño podría decir de Nicaragua respecto a su historia reciente. Supongo que diría, de entrada, que los nicaragüenses cargamos la piedra de Sísifo como por gusto propio, con la absurda creencia de que las cosas, para que estén bien, hay que desbaratarlas de cuando en cuando.   Sigue leyendo

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¡Un momento señor juez!

Por Edgard E. Murillo

Mi amigo Agustín, que no en balde lleva ese nombre de santo, no pudo aguantarse las ganas de contarme las incidencias del proceso judicial que a inicio de los años ochenta se siguió en contra de Juancito Oporta, capataz de la hacienda El recodo. Como Agustín relató los detalles del juicio una noche de tragos hace bastantes años, cuando él bebía sin causa, y yo por donde iba la gente, es posible que existan inexactitudes respecto a las generales de ley de algunos de los protagonistas y otros aspectos que valdría la pena mencionar si esto fuese una crónica periodística, pero como no lo es, al carajo si uno de ellos era casado o soltero, amancebado o adúltero. Sigue leyendo