Chismografía autorizada

ajaja

Por Edgard E. Murillo

Hay que dejar claro de una vez que el chisme moderado es saludable. No es cierto que sea malo per se. El problema fue que llegó a nosotros una versión exagerada del cotilleo desde que Carlos Mejía escribió y cantó La Tula Cuecho, metiendo todo el “chismerío” en el mismo saco. Y eso no es justo. Una platicadita inocente y picarona acerca del prójimo, esa que usamos de continuo para no caer en el tedio existencial sin repercusiones que lamentar, es muy diferente al dardo grosero que pretende suprimir o ridiculizar a una persona, rozando el límite de lo verdaderamente injurioso. Sigue leyendo

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