¿Jugamos a las palabras?

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Es bonito jugar el juego de las palabras porque se dejan hacer lo que uno se le antoja hacer con ellas. Jugando con ellas la gente nombra y eterniza, se abre y justifica, crea, rompe y se deleita. Me encanta conversar con la gente que juega con las palabras, que tropieza con ellas, las soba y las salva del tedio de la simple comunicación. La buena palabra tiene gracia. A propósito: en una película a Cantinflas le preguntan ¿Cuál es su gracia? Y él contesta: la facilidad palabra. Sigue leyendo