Los visitantes del planeta cuadrado

Por Edgard E. Murillo

En el tentáculo más sobresaliente de la última galaxia había un mundo cuadrado con dos lunas que giraban de forma desordenada. A veces las lunas amenazaban con desprenderse de la órbita porque cada vez que pasaban por las esquinas del astro sufrían alteraciones gravitacionales, ocasionando alejamientos y acercamientos repentinos.

Los únicos seres de ese singular planeta tenían las extremidades inferiores recubiertas de piel, sin pelaje y con un gonce a medio camino para facilitar la locomoción. Poseían además un aparato reproductor camaleónico, oblongo y retráctil, que parecía tener vida propia. El tórax estaba ocupado por una suerte de muralla con escamas, y los ojos, redondos e inexpresivos, jamás se cerraban, ni siquiera con la muerte. Sigue leyendo

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Una tarde de cuidado

chorro

Por: Edgard E. Murillo

Ese viernes hizo un calor infernal, parecía que las emanaciones del centro de la Tierra habían subido por veredas endemoniadas. El plástico resentía las altas temperaturas, el hielo se derretía en cuestión de segundos, ni una hoja se movía por la ausencia de viento.

Desde el mediodía había asumido la idea de buscar un lugar donde las cervezas estuviesen bajo cero, y ¡Eureka!, recibí la llamada de mi amigo Chepe Chú adelantándose que quería contarme “lo más pronto posible” de las sospechas que tenía de su mujer, la cual según él, no andaba con otro, sino con otra, y de paso ofrecerme su casa en el mar para pasar un fin de semana. Sigue leyendo

Esperar por siempre

Por Edgard E. Murillo

Hace unos años en la ciudad de Monterrey falleció Rebeca Méndez. La historia de esta mujer hubiese pasado un tanto desapercibida si no ha sido porque el grupo Maná contó su penar en la preciosa canción En el Muelle de San Blas.

En 1971 Rebeca estaba enamorada de Manuel, un joven que se ganaba la vida pescando en el Golfo de California con quien se había comprometido en matrimonio. Una mañana de miércoles Manuel y otros pescadores subieron a un pequeño bote y se hicieron a la mar. Ni él ni sus compañeros de oficio quisieron respetar las bravuconadas de una tormenta con nombre de mujer que azotaba las costillas de México desde hacía varios días. Jamás regresaron. Sigue leyendo

Confesiones de amor

cc

Por Edgard E. Murillo

Camilo Mendieta hacía intentos desesperados por enamorarse de Enriqueta. Quería saber si talvez enamorándose de su novia aquella relación tendría música y sentido. Primero probó con besarla de forma diferente (Enriqueta era buena besadora en los primeros cinco segundos pero después tanto su lengua como su pasión menguaban), luego intentó con prologar las visitas a su casa, después con salir a bailar los viernes por las noche. Todo inútil. ¿Qué si Enriqueta estaba Sigue leyendo

Sangre en mis labios

 

Luscious lips

Por Edgard E. Murillo

El sábado 18 de mayo Miguel se dio cita con Andrea en Los Ídolos. Era la tercera vez que salían y como las veces anteriores decidieron verse en un restaurante para luego terminar la jornada entre sábanas y abundantes consideraciones recíprocas. Andrea, treinta y dos años, sonrisa carnosa y ojos vivarachos, pero sobre todo soltera, había conocido a Miguel cuatro meses antes, en la clausura de un foro sobre danza contemporánea. El romance no tuvo más preámbulo que una docena de chats por los cuales ambos habían presentado sus credenciales de la manera menos hipócrita posible. Sin embargo desde que salieron por vez primera Andrea no se había Sigue leyendo