¡Por fin!

 

Por Edgard E. Murillo

Los memes apocalípticos de las redes sociales, la supuesta tercera guerra mundial y las recientes desventuras de un boxeador venido a menos, ocupan la atención de los nicaragüenses en esta Semana Santa, sin percatarnos que después de la misma la tramitación de los juicios civiles será totalmente diferente. El Código de Procedimiento Civil, de 110 años, uno de los dos pilares jurídicos heredados por el presidente José Santos Zelaya, murió este 8 de abril sin pena ni gloria, y en su lugar lo ha sustituido el esperado Código Procesal Civil de Nicaragua. Sigue leyendo

Entre abogados te veas

178

Por Edgard E. Murillo

Arribo al Juzgado media hora antes de la hora indicada para escuchar la lectura de sentencia. Presento al guarda de seguridad mi carnet, subo los escalones y me identifico de nuevo con la muchacha que coordina las salas de audiencias. Me hacen pasar por un pasillo mientras busco la sala número cuatro. Entro y tomo asiento. Examino el lugar con atención (Siempre hago eso, me gusta que todo esté limpio y en orden), estiro mis pies bajo el escritorio que han dispuesto para el demandante y husmeo en facebook si hay algún chiste. No encuentro ninguno, solamente fotos de platos de comidas y jaculatorias. Apago el celular. El secretario del despacho me pide también el carnet; lo mismo hace con mi contrario, que acaba de llegar. A los pocos minutos abre la puerta el titular del juzgado, quien va envuelto en una capa negra brillante. El juez echa una mirada rápida al recinto, susurra buenos días y pregunta si están las partes presentes.  Al ver que asentimos, da un golpe seco con un mazo de madera gastado en uno de sus bordes. Entonces da inicio a la lectura de la sentencia que pone fin a una demanda interpuesta por mi cliente. Hay expectación. Mucha expectación. Sigue leyendo

Al César lo que es de él

nic-col

Por Edgard E. Murillo.

Érase una vez una poderosa empresa llamada Gulf Oil Company, rival de la Exxon de la familia Rockefeller, que había comprado los derechos de concesión de explotación petrolera a Colombia en el Caribe nicaragüense.

La Gulf Oil Company era propiedad de los candorosos hermanos Andrew y Richard Mellon, quienes para los años veinte del siglo pasado amasaban una fortuna de 13 mil millones de dólares esparcida en bancos, empresas metalúrgicas y refinerías, entre otras bagatelas. Cuando los Mellon compraron los derechos de la concesión, ésta estaba a punto de ser declarada caduca por parte del presidente colombiano Pedro Nel Ospina. Pero eso no puso nervioso a los magnates. No había por qué. En 1921 el presidente Harding de los EE.UU había nombrado ministro del tesoro nada más y nada menos que a míster Andrew Mellon. Entonces el asunto de la extracción petrolera quedó, digamos, en el sobaco de la confianza. Sigue leyendo

El juicio de la belleza

“Ya surja del mar o de su lecho, ya se llame Venus o Niní, jamás se inventará nada mejor que la mujer desnuda”  Renoir.

El pintor tenía toda la razón del mundo; terminé de convencerme la tarde que vi andar por primera vez a una mujer desnuda. No era lo mismo ver una fotografía de la revista Playboy que apreciar un cuerpo erguido en movimiento; la diferencia era escalofriantemente abismal. Ella  apareció del fondo de un vestidor de junco, caminaba despacio y me miraba sin asomo de vergüenza. Intenté decirle algo pero estaba seguro que no podía escucharme; como fue algo repentino, no sabía dónde dirigir mi atención. El conjunto de su cuerpo, equilibrado y perfecto, era asaz hermoso para ser verdad; sentí una opresión en el pecho que estalló en miles de partículas, como las que se desprenden de los fuegos artificiales. Ella se llamaba Sylvia, era actriz y en esa ocasión hacía llamarse Emmanuelle. Sigue leyendo

Los especialistas

Por Edgard E. Murillo

Parte alta de la novena entrada. El número veintidós se encuadra en el cajón de bateo; el pitcher dice no con la cabeza, prefiere una recta de cuatro costuras para infundir miedo; el bateador rasca el suelo con los spikes como toro preparando la embestida; el pitcher acepta la seña y lanza un proyectil que rompe el aire como un latigazo; la pelota baja mucho, pica con furia la esquina derecha del diamante y se desvía hasta chocar contra la entrepierna del cátcher; éste cae de bruces emitiendo un grito ahogado seguido de un alarido; el pitcher se tapa la boca con el guante para ocultar una palabrota y el umpire, bastante asustado, empieza a gritar al público: “¡Un doctor, un doctor!”. Desde las gradas de tercera base un hombre se abre paso entre la multitud y se presenta. El umpire pregunta al hombre: ¿Usted es doctor? Sigue leyendo

El fuero de los vencedores

Nuremberg-1-

Por Edgard E. Murillo

Los actos de exterminio y crímenes sistemáticos – cual más inimaginable todos ellos – que en la década de los cuarenta del siglo XX perpetraron los nazis en contra de miles de personas, merecieron la reprobación de la sociedad civilizada de entonces, por lo que la creación de un tribunal especial que juzgara a los criminales alemanes fue visto con simpatía y anhelos de justicia en toda Europa. Hess, Göring, Dönitz, Borman, Keitel y otros diecinueve personajes apocalípticos fueron puestos en el banquillo de los acusados en el célebre Tribunal de Núremberg en octubre de 1945, cinco meses después de concluida la guerra. Sigue leyendo

La reforma procesal en Nicaragua

familia

Por Edgard E Murillo

El Derecho, en tanto regulador social, es ineficaz si no tiene la virtud de contar con los cauces por los cuales consiga sus propósitos y fines. Esos cauces o sendas están definidos normativamente por el derecho procesal, de lo que se infiere que el proceso no es más que el Derecho mismo en movimiento. Los códigos procesales adoptados por Nicaragua desde su formación como República exigían la forma escrita para la tramitación de los juicios, prescindiéndose casi por completo de la usanza verbal propia del sistema anglosajón.

Sigue leyendo

Tarifario

 

tarifario

Por Edgard E. Murillo

Bien conocido es que en la Roma Imperial el negocio de la prostitución era muy próspero, tanto que el emperador Augusto decidió gravarlo. Las prostitutas estaban obligadas, previo registro en la oficina del edil, a pagar tributos al Fisco, de lo que se deduce que los romanos eran muy prácticos y que no se andaban con moralinas sobranceras. Si había ingreso, pues había que aumentar las arcas del César. El registro y la tasa tributaria daba derecho a que el Estado Romano concediera la licentia Stupri, es decir, el documento legal para que las mujeres de alquiler no fuesen importunadas por las autoridades. En atención al rango social y al lugar donde se realizaba “el oficio” las prostitutas principalmente se catalogaban en: Delicatae (las meretrices de lujo), las Famosae (ricas o famosas que ejercían por placer, por ejemplo Mesalina, esposa del emperador Claudio. Cuentan que esta señora retó a la prostituta más célebre de Roma en una competencia de clientes, la que ganó porque su contrincante se retiró tras haber copulado con sesenta hombres en una misma noche), las Lupae (que ejercían en los Sigue leyendo

Ecce Homo (El juicio contra Jesús)

Ecce Homo_ Antonio Ciseri_

Por Edgard E. Murillo

Muchos sabemos, por información recibida desde niños o por aprendizaje escolar o religioso posterior, que Jesús fue condenado a morir crucificado por órdenes del representante romano en Judea llamado Poncio Pilato. Pero conocemos muy poco o nada acerca de las interioridades del proceso que se siguió en su contra, de las leyes imperantes, judaicas y romanas, y de todo el sistema administrativo de la comunidad judía que para entonces ya contaba con una organización política y jurídica de más de dos mil años de existencia. Historiadores, teólogos y juristas se han abocado a la tarea de encontrar pistas veraces y definitivas a este momento crucial, sin embargo sólo podemos atenernos a lo dicho por los evangelistas, de los cuales al Sigue leyendo