La causa de los mártires

sebastian-by-ric-herold.jpg

Por Edgard E. Murillo

Los héroes mueren jóvenes, decían los griegos. Por eso los viejos podrán llegar a ser sabios, pero jamás héroes, no importa que en algún momento de sus vidas hayan realizado actos heroicos, pues la muerte prematura consagrada a una causa vale más que los infinitos méritos de los veteranos.

Ante la ruptura del ciclo natural de la vida, la humanidad desde tiempos homéricos ha entendido la sangre de los mártires como el sacrificio máximo respecto al cual debemos rendir el mayor de los honores. El mártir no dice: “voy a hacerme mártir”. Si el martirio acontece es porque su conducta, o más bien su decisión, exige una fidelidad más fuerte que el apego a la vida, como bien lo ha expresado Antonio M. Baggio, profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Sigue leyendo

La culpa la tuvo el González

Por Edgard E. Murillo

No recuerdo cuántas veces fui al cine-teatro González, el que incineraron hace poco y lo declararon de utilidad pública. Calculo que entre 1982 y 1985 asistí a ese barco de fantasía unas cuarenta veces. Allí vi a la jovencísima Susan Sarandon frotarse los pechos con tapitas de limón, a Robert De Niro desguapar la cabeza de un traidor con un bate de beisbol y a Martin Sheen surcar un río vietnamita para eliminar al coronel Kurtz sin tener la sospecha que terminaría siendo como él. También presencié un concierto casi en vivo de Los Beatles. Digo casi porque solo faltaron los melenudos para que todo fuera real: gritos, cantos, histeria, en una palabra, beatlemanía. La película se llamaba Los Beatles en concierto y por varios abriles dicho evento constituyó mi mayor delirio psicosomático.    Sigue leyendo

¡Por fin!

 

Por Edgard E. Murillo

Los memes apocalípticos de las redes sociales, la supuesta tercera guerra mundial y las recientes desventuras de un boxeador venido a menos, ocupan la atención de los nicaragüenses en esta Semana Santa, sin percatarnos que después de la misma la tramitación de los juicios civiles será totalmente diferente. El Código de Procedimiento Civil, de 110 años, uno de los dos pilares jurídicos heredados por el presidente José Santos Zelaya, murió este 8 de abril sin pena ni gloria, y en su lugar lo ha sustituido el esperado Código Procesal Civil de Nicaragua. Sigue leyendo

Quise decir verbal

Por Edgard E. Murillo

En el enmarañado mundo de las relaciones interpersonales no son pocos los que confunden los goces sensuales con el amor. A mí me sucedió una vez lo contrario y fue suficiente para que desde entonces repensara las palabras antes de pronunciarlas, más si se está frente a un público con escasa voluntad analítica. La equivocación tuvo lugar la noche que embrollé la palabra verbal con oral. Como saben, los límites entre esas dos palabras son muy tenues, casi como la que existe entre cielo y arriba. Pero mejor leamos lo que sucedió, así ustedes me darán la razón o me expondrán en el paredón de los reproches. Sigue leyendo

Del agua surge el amor

posiciones-sexuales-en-la-playa-en-el-agua

Por Edgard E. Murillo

La mujer asienta sus pies con prudencia sobre la arena y los guijarros; el hombre avanza un paso atrás observando la rabadilla de su acompañante que se sumerge lentamente en la laguna. Cuando están cubiertos hasta el cuello, ambos se observan a los ojos manteniendo una sonrisa que dice más cosas que las que pudieran decir las palabras. Se acercan, rozan sus pies y se besan, primero lentamente, después con la intensidad palpitante de la cercanía. En una movida audaz, la mujer rodea con sus piernas al hombre y éste la empuja hacia arriba aprovechando la ligereza de los cuerpos bajo el agua. Y de nuevo las miradas cómplices y las piernas que se trenzan, como si se tratase de dos frentes de batalla: la fragua de los besos en la superficie y el ejercicio de las caderas en la privacidad subacuática. El amor, acuoso y confabulado, se abre paso sin pudor. Sigue leyendo

¡Arriba, que son las cuatro y media!

 

di_882

Por Edgard E. Murillo

Entreabro los ojos y según la disposición de ánimo me faltan dos o tres horas adicionales de sueño para enfrentar el nuevo día. El frío se cuela por las frazadas. Cierro los ojos con fuerza como si añadiendo más oscuridad se pudiese retrasar el canto de los gallos. Del fondo de la covacha se oye un ligero movimiento ocasionado por alguna mochila o el rozar de un edredón, seguido de una cantarina voz de mujer. Es María, la que todos los días, a la misma hora, anuncia en tono enérgico: ¡Arriba muchachos, que son las cuatro y media! Sigue leyendo

Mis palabras desconocidas

Por Edgard E. Murillo

¿Alguien recuerda cuál fue la primera palabra que buscó en el diccionario? ¿Habrá sido pastizal, dintel, augurio, neumonía? Imposible saberlo. Cuando me encuentro con una palabra que por más que quiera no logro entender, antes que descienda la curiosidad por su significado, entro a Google, la escribo en la barra de búsqueda, hago click y tres segundos más tarde aparecen las opciones de respuesta. Si la palabra satisfecha es de las que engancha, es muy posible que no la olvide. ¡Bendito Google y demás buscadores! ¡Cuántas angustias me hubiese ahorrado el internet de haber existido cuando mis huesos no habían dejado de crecer! Sigue leyendo

Por una América Central unida, otra vez

(foto de archivo) Filibusteros, durante la guerra civil de Nicaragua,  magazin 17,18.  LA PRENSA

Filibusteros, durante la Guerra Nacional de Nicaragua.

Por Edgard E. Murillo

Nuestras fiestas patrias tienen la característica que se celebran por partida doble. El 14 de septiembre por la Batalla de San Jacinto y el 15 del mismo mes por la independencia de la Corona de España. Este último evento no me emociona por dos motivos: porque no debimos disolver la Federación Centroamericana y porque de una dependencia pasamos a otra. Además, la independencia fue un suceso de escritorio, diferente a las luchas libertarias de Jefferson, Morelos, San Martin o Bolívar, por lo que el resultado pérdida-ganancia no alteró en lo sustancial las estructuras sociales coloniales. ¿Quiénes ganaron con la independencia de Centroamérica? Solamente los criollos hacendados. Sigue leyendo

Los cuetes del progreso

San jerónimo

Por Edgard E. Murillo

Recién iniciado el presente siglo acompañé a tres inversionistas asiáticos al volcán Masaya. La gira no era propiamente turística; el propósito era visitar unas propiedades que estaban en venta cerca de Nindirí para instalar allí una empresa operadora de zonas francas de exportación, ese negocio donde el Estado concede mano de obra baratísima a cambio de estadísticas de sub empleo. Recuerdo que era sábado, así que no me importó servir de guía a los señores de ojos rasgados que soportaban la cruda causada por los desmanes de la noche anterior. A los inversionistas les encantó la vista al borde del cráter, decían que nunca habrían imaginado subir a un volcán, menos a uno que proporcionaba vértigo y humos salitrosos a la vuelta de la esquina. Sigue leyendo

La joven y antigua catedral

catedral1960

Por Edgard E. Murillo

Como muchos capitalinos nacidos en la segunda mitad de los años sesentas, fui bautizado en la antigua catedral por el párroco de la misma. Mi madre conserva la fotografía que capturó aquél dulce momento: ella, en sus veinte exactos, observa con carita asustada; mi madrina Conchita parece querer decir algo mientras el cura, un señor regordete que nadie ha podido decirme su nombre, pronuncia el rito dejando caer agua bendecida sobre mi lampiña cabecita; al fondo, a la derecha, sobresale la frente de mi padre, el que, a juzgar por la expresión de sus ojos, pareciera estar sonriendo. Sigue leyendo