La risa y el encogimiento de la cola

amigos-riendo

Por Edgard E. Murillo

Ayer por la tarde mientras estaba rellenando un agujero ocasionado por las lluvias resbalé y caí sentado de sopetón. Pensé: “Si he tenido cola me la jodo”. Entonces imaginé cómo seríamos con cola, cómo la llevaríamos en nuestro andar, en fin, cómo sería la cola de Perla o de Elizabeth ¿La andaríamos enrollada o la mostraríamos a través de una bragueta trasera de nuestros pantalones o faldas? La aventura imaginativa me llevó a los adornos de la cola en épocas de verano o de navidad. Dudé si nuestras colas serían completamente lampiñas o con un pequeño mechón de pelo en la punta, como la de los leones. Recordé que en la escuela nos dijeron que nuestros ancestros perdieron la cola al bajar de los árboles ya que no la utilizarían más para columpiarse de rama en rama. Esa explicación jamás me convenció.
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