Elvis y la teacher

foto BAUTISTA

Por Edgard E. Murillo

El colegio donde estudié desde el segundo grado en adelante había quedado colindante con la zona cercada definida a raíz de la sacudida de aquel diciembre que borró para siempre la entonces capital más bonita de Centroamérica. Afortunadamente los daños a la estructura fueron parciales, lo que permitió que la matrícula escolar del 73 se trasladara provisionalmente a Masaya, a diferencia del Goyena o el Pedagógico que tuvieron que construir nuevas instalaciones fuera del área terremoteada. Como ingresé un año después del seísmo todavía había muchos edificios derruidos a los cuales penetraba con mis amigos después del timbre de salida en busca de muertos y tesoros soterrados, cosa que molestaba sobremanera a míster Wilson, el director, quien a veces nos perseguía entre los escombros sin darnos alcance.  Sigue leyendo