Por siempre joven

Por Edgard E. Murillo

Desde hace un tiempo ciertas señales me estaban sugiriendo que creyera que estaba poniéndome viejo. Puede acontecer que una persona esté vieja sin haber llegado realmente a la vejez o bien que confunda que vivir bastante sea lo mismo que estar viejo. Estas reflexiones de rescate — que me habían tranquilizado en varias situaciones– fueron amenazadas por algunos amigos, quienes coordinados por envidia o insidia, se habían dado a la tarea de repetir que ya estábamos viejos cada vez que nos saludábamos. Mi respuesta era siempre la misma: Estás viejo vos, no jodás. Sigue leyendo